Estaba recientemente repensando en la posibilidad de escribir sobre un personaje menos insípido que los sípidos personajes de la gloriosa cartografía de mi patria, cuando escuché-leí en el libro más inimaginable de Horacio Elías Tórner, el concepto de “otredad” explorado por los metafísicos y estadístas más vericuetosos desde Descartes.
Me llamó mucho la atención el valor literario de este concepto, el cual puede ser aplicado de forma muy concisa y clara desde el punto de vista de los otros pero es muchísimo mejor cuando son los otros los que lo aplican.
Se formuló así una premisa para el siglo literario que se engendra en los conglomerados neurálgicos de mi red ideológica. Autocriticar la literatura desde el punto de vista de los otros. Para eso, lo único que se necesita es ser otro. Pero ser otro puede llevar a una noción ontológica nada concluyente, pero eso sí muy diluible en la parsimoniosa noción de colectivo.
De nada vale todo esto, porque al igual que otras premisas literarias que he procurado adoptar (como la simpleza formal con enorme contenido conceptual, que más bien ha sido como un enorme y casi-barroco formalismo literario con poco contenido conceptual. Aún así, mis textos poco sustanciosos me han parecido divertidos), estoy seguro que no lo voy ni a recordar cuando esté alistando a mi próximo personaje menos insípido que los sípidos personajes de la gloriosa y elocuente literatura propia a la cartografía de mi landia.
(in)MATERIA
...existencialismo barato, para recordar lo que algún día fue un Anarquista Individual...
2010/02/24
2009/09/08
Vaquero/Cowboy
Entre prado y prado hay uno o dos vaqueros. Los vaqueros son una raza mística, llenos de la sabiduría de los siglos y de su incompetencia e inmadurez.
Son sabios porque son naturales. Su estructura de pensamiento decimonónica les hace creer en su superioridad y al creer que es real, se convierte en real. No hay nadie que sepa más que un vaquero, sobre todo, sobre las vacas, sobre lo difícil que es colonizar el mundo.
Un vaquero no es más que la alegoría del hombre. El significado de un vaquero es el significado de lo cosmogónico. Es un ser desapegado de la filosofía y el conocimiento humano. La única manera de llegar a este grado de conocimiento es, a mi parecer, por medio del conocimiento absoluto de las reglas que rigen el universo. Una vez comprendidas estas muchas y complejas pero sencillas reglas, el ser se debería dar cuenta de que no importan. Es lo que les pasa a los vaqueros. Están concentrados en sus vacas, en sus familias, en sus praderas, en todo eso que los hace Hombres y no simples hombres. Son cercanos a su universo, a su porción de universo.
Es extraño, hablando de vaqueros... de vaqueros en sus lejanas llanuras, en esos inmensos prados del oeste y centro de norteamérica, pensar en la virilidad de estos míticos seres. Valoran su falo como pieza impresionante de artillería. Porque lo es. Un vaquero no necesita un pene. Para eso tiene su pistola. La pistola sirve más. Es más práctica, pero lejos de lo que sucede con la mayoría de las máquinas y artefactos de práctico uso, las pistolas no pierden su escencia cósmica, las pistolas, están ligadas al universo más que cualquier otro invento del hombre. Y no es por que son usadas por vaqueros que adquieren esta connotación. Los vaqueros las usan porque ellas tienen esta connotación.
Las pistolas son siderales. Tienen espíritu. Se ligan al universo. Porque son aparatos que se comportan como portales entre el mundo al que estamos limitados y el resto del universo. Y están desnudas.
La desnudes de la pistola es una de las más bellas creaciones del ser humano.
El vaquero, sabio por naturaleza lo sabe. Por eso las admira, por eso eliminó su pene y lo reemplazó con la pistola.
Estas son algunas de las razones por las que los vaqueros son lo que son. La síntesis de la sabiduría humana de ayer, hoy y siempre. Los vaqueros, siniestros nómadas de nuestra mente. Suelen recordarme que la vida es simple y que los problemas se pueden resolver con pistolas.
Si el gran Hollywood me ha dejado una enseñanza, es que los vaqueros son la conexión entre la raza humana y el universo más cercana que ha existido jamás.
Son sabios porque son naturales. Su estructura de pensamiento decimonónica les hace creer en su superioridad y al creer que es real, se convierte en real. No hay nadie que sepa más que un vaquero, sobre todo, sobre las vacas, sobre lo difícil que es colonizar el mundo.
Un vaquero no es más que la alegoría del hombre. El significado de un vaquero es el significado de lo cosmogónico. Es un ser desapegado de la filosofía y el conocimiento humano. La única manera de llegar a este grado de conocimiento es, a mi parecer, por medio del conocimiento absoluto de las reglas que rigen el universo. Una vez comprendidas estas muchas y complejas pero sencillas reglas, el ser se debería dar cuenta de que no importan. Es lo que les pasa a los vaqueros. Están concentrados en sus vacas, en sus familias, en sus praderas, en todo eso que los hace Hombres y no simples hombres. Son cercanos a su universo, a su porción de universo.
Es extraño, hablando de vaqueros... de vaqueros en sus lejanas llanuras, en esos inmensos prados del oeste y centro de norteamérica, pensar en la virilidad de estos míticos seres. Valoran su falo como pieza impresionante de artillería. Porque lo es. Un vaquero no necesita un pene. Para eso tiene su pistola. La pistola sirve más. Es más práctica, pero lejos de lo que sucede con la mayoría de las máquinas y artefactos de práctico uso, las pistolas no pierden su escencia cósmica, las pistolas, están ligadas al universo más que cualquier otro invento del hombre. Y no es por que son usadas por vaqueros que adquieren esta connotación. Los vaqueros las usan porque ellas tienen esta connotación.
Las pistolas son siderales. Tienen espíritu. Se ligan al universo. Porque son aparatos que se comportan como portales entre el mundo al que estamos limitados y el resto del universo. Y están desnudas.
La desnudes de la pistola es una de las más bellas creaciones del ser humano.
El vaquero, sabio por naturaleza lo sabe. Por eso las admira, por eso eliminó su pene y lo reemplazó con la pistola.
Estas son algunas de las razones por las que los vaqueros son lo que son. La síntesis de la sabiduría humana de ayer, hoy y siempre. Los vaqueros, siniestros nómadas de nuestra mente. Suelen recordarme que la vida es simple y que los problemas se pueden resolver con pistolas.
Si el gran Hollywood me ha dejado una enseñanza, es que los vaqueros son la conexión entre la raza humana y el universo más cercana que ha existido jamás.
2009/06/08
Submarino
Ingravidamente cae. Siente la presión del océano en sus once costados. Cada vez más y más pesado, el mar, lo asfixia... pero sigue habiendo vida en él. Una tripulación, el alma, quien lo conduce más y más profundo y de vez en cuando, lo lleva a la superficie. No se puede decir que lo sacan a flote, porque siempre esta flotando, ingrávido, mientras cae, sintiendo la presión del océano, cada vez más pesado.
El submarino se hunde, pero no deja de haber vida en él.
Pero no hay submarino que pueda bajar para siempre, hay un punto, donde la presión del océano es mucha. Es un punto sin regreso. Cuando se llega ahí, no hay energía nuclear que lo pueda sacar.
El submarino muere, con su tripulación, quien le daba vida.
Un submarino y nada más. Sintiendo la presión del océano en sus once costados. Respaldado por la existencia de su tripulación, quien recuerda cómo es la superficie, cómo es la luz del sol, cómo es tierra firme, cómo es respirar el aire fresco...
Y añoran subir y ver el azul del cielo, pero el submarino es de metal. Y se hunde. Y se hunde...
Y no se si va a llegar al punto de no regreso... Nadie lo sabe
El submarino se hunde, pero no deja de haber vida en él.
Pero no hay submarino que pueda bajar para siempre, hay un punto, donde la presión del océano es mucha. Es un punto sin regreso. Cuando se llega ahí, no hay energía nuclear que lo pueda sacar.
El submarino muere, con su tripulación, quien le daba vida.
Un submarino y nada más. Sintiendo la presión del océano en sus once costados. Respaldado por la existencia de su tripulación, quien recuerda cómo es la superficie, cómo es la luz del sol, cómo es tierra firme, cómo es respirar el aire fresco...
Y añoran subir y ver el azul del cielo, pero el submarino es de metal. Y se hunde. Y se hunde...
Y no se si va a llegar al punto de no regreso... Nadie lo sabe
2009/05/26
dogma I
En los confines del espacio, apareció por primera vez. Solo tenía INTERNET WIFI y su fiel ayudante. Estaba decidido a escribir su último e-mail, cuando se dió cuenta de que no tenía teclado.
2009/05/01
La noche de las Confesiones Suicidas
Otra vez está ahí. El Amor. Ese magnífico estrato del ser, que en muchísimos casos nunca nos deja. La parte de la consciencia se vuelve inútil ante el. Estado de la materia que no es sólido o gas, sino líquido. El amor es líquido. Estoy seguro de que alguna persona ha llegado a mi misma conclusión, por lo que no me voy a detener en explicar el porqué de la líquida cualidad del amor.
Otra vez está ahí. El Amor. Ese fenomeno que a veces solo es captado por los más miserables seres del universo. Sólo por los casos más patéticos, quienes son rechazados por el mismo amor. Hoy soy uno de esos seres.
Otra vez está ahí. Manipulando comportamientos, desfigurando rostros con el fin de que siempre se vean hermosos. Dandole contenído físico a la etérea materia. Dotando de peso al vacío. Haciendo ilusión.
De vez en cuando miro al espejo, no muy seguido, y me doy cuenta de quien soy, de donde vengo y respondo todas esas dudas que la magnífica literatura nos ha hecho creer que es lo que importa. Pero no. Responder preguntas como ¿para qué estamos aqui? no tiene el menor de los sentidos. La filosofía universal no se preocupa por eso, la metafísica no se preocupa por eso.
Otra vez llegó. Y flirteó conmigo, despiadadamente me enamoró... el amor.
Otra vez está ahí. El Amor. Ese fenomeno que a veces solo es captado por los más miserables seres del universo. Sólo por los casos más patéticos, quienes son rechazados por el mismo amor. Hoy soy uno de esos seres.
Otra vez está ahí. Manipulando comportamientos, desfigurando rostros con el fin de que siempre se vean hermosos. Dandole contenído físico a la etérea materia. Dotando de peso al vacío. Haciendo ilusión.
De vez en cuando miro al espejo, no muy seguido, y me doy cuenta de quien soy, de donde vengo y respondo todas esas dudas que la magnífica literatura nos ha hecho creer que es lo que importa. Pero no. Responder preguntas como ¿para qué estamos aqui? no tiene el menor de los sentidos. La filosofía universal no se preocupa por eso, la metafísica no se preocupa por eso.
Otra vez llegó. Y flirteó conmigo, despiadadamente me enamoró... el amor.
L.O.
2009/04/23
termitas
Hoy me topé con la mala suerte de que habían termitas cómicas en mi habitación. Son unas bribonas, se meten cuando uno menos lo espera y hacen de las suyas. Ahora estoy pensando si debo llamar a un fumigador o yo mismo deshacerme de ellas con un garrote y un trapo. Las dos soluciones son validas si uno lo piensa bien. Con la primera me libro totalmente de las termitas, con la segunda me libro totalmente de lidiar con personas, que son casi tan molestas como las termitas cósmicas.
No se que hacer y entre más tardo, esas condenadas termitas más devoran. Hace cinco minutos por ejemplo, tenía cien recuerdos más de los que tengo ahora. Y es que el apetito de las termitas cósmicas parece no tener límite. Conozco la historia de un joven que sufrió de una plaga de estas termitas tan particulares y hoy en día es una de las personas más exitosas del mundo, los presidentes de japón, corea del sur y australia suelen pedirle consejo. Pero aún más impactante es la historia de un amigo de un tío mío, debido a una plaga similar a la mía, hoy en día es sumo pontífice del vaticano.
Tatica dios se apiade de mi y evite que las termitas logren penetrar a mi neocortex, porque si eso pasa es probable que llegue a tener exito en la vida.
Eso no es moral!!!!
No se que hacer y entre más tardo, esas condenadas termitas más devoran. Hace cinco minutos por ejemplo, tenía cien recuerdos más de los que tengo ahora. Y es que el apetito de las termitas cósmicas parece no tener límite. Conozco la historia de un joven que sufrió de una plaga de estas termitas tan particulares y hoy en día es una de las personas más exitosas del mundo, los presidentes de japón, corea del sur y australia suelen pedirle consejo. Pero aún más impactante es la historia de un amigo de un tío mío, debido a una plaga similar a la mía, hoy en día es sumo pontífice del vaticano.
Tatica dios se apiade de mi y evite que las termitas logren penetrar a mi neocortex, porque si eso pasa es probable que llegue a tener exito en la vida.
Eso no es moral!!!!
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